Colombia

El legado que esconde Getsemaní

Getsemaní es un tradicional barrio colombiano con una historia tan vasta, que pareciera que sus calles la cuentan en cada esquina. Sin dudas, este vecindario se ha convertido en uno de los lugares más relevantes a la hora de visitar Cartagena. Sus calles angostas, que solían estar llenas de basura, cuentan ahora con hoteles boutique a los que llegan intrépidos viajeros buscando una experiencia más auténtica. Pero, ¿cómo ocurrió esta transformación? Acá, te contamos la historia que permitió a Getsemaní convertirse en uno de los lugares más populares de Cartagena y que, cada año, atrae a miles de turistas.

Source: https://www.alternativetravelcartagena.com/tours/tour-grafiti-arte-callejero-getsemani/

El barrio de Getsemaní surgió a finales del siglo XVI, en un momento crítico para Cartagena, cuando era el centro del comercio de esclavos en Colombia. Getsemaní está plagado de historia y es un escenario maravilloso lleno de contrastes. A lo largo de su historia, ha pasado de ser un suburbio de la colonia a uno de los vecindarios más peligrosos del país, para finalmente convertirse en uno de los lugares más impresionantes de Cartagena. Allí, múltiples culturas se dan cita para explorar su legado cultural y arquitectónico.

Desde sus orígenes, Cartagena contó con una rígida estructura social dividida en categorías y territorios rigurosamente definidos, donde los límites no podían cruzarse. Este orden social se refleja en la arquitectura de Cartagena, que se presenta fragmentada y con poco balance.

La clase alta solía estar conformada por los blancos; la “chusma blanca” era la clase media; y los negros constituían la clase más baja. Según la delimitación urbana de la ciudad, el Centro Histórico era donde habitaban las clases altas, mientras que Getsemaní era el hogar de las clases bajas.

La marginalidad y el hacinamiento harían de Getsemaní un lugar que daba pie a sólidas relaciones entre sus residentes. La gente pasaba la mayor parte del tiempo en las esquinas de las calles, donde solían festejar, jugar y socializar. El barrio se caracterizaba por el desorden, la fiesta y el ruido, y se convertía en una representación de la cosmovisión caribeña.

Source: http://paulinetravels.com/getsemani-cartagena-colombia/

La historia de Getsemaní sufriría un cambio importante con la construcción de la Vía Pedregal. Al estar más expuesto, sus residentes comenzaron a buscar recursos para pintar los edificios que se alzaban sobre la nueva avenida. Así es como Getsemaní pasa de ser un barrio viejo y olvidado a uno de los lugares más fascinantes que puedas imaginar. Sus calles no solo están llenas de colores, si no de pinturas y graffitis que narran la historia del barrio y de sus residentes más notables.

Sin embargo, el principal atractivo de Getsemaní no son sus muros, iglesias o edificios coloniales, si no el hecho de que la cultura caribeña más auténtica sigue estando presente y puede vivirse en la zona.

En la actualidad, los locales se esfuerzan por conservar su identidad y la autenticidad de su cultura. A pesar de esto, esa identidad está siendo amenazada por múltiples inversionistas que buscan comprar las casas coloniales para convertirlas en negocios o casas de lujo privadas. En resumen, los extranjeros están desplazando a los residentes locales, a aquellos que forjaron su barrio, y cuya auténtica cultura caribeña puede experimentarse al visitarlo. La mayoría de las personas asume que un lugar cultural es aquel que cuenta con edificios coloniales restaurados y calles lindas y limpias. Esto va en contra de la cultura de Getsemaní: un sitio en el que reinan el desorden, el ruido y la fiesta, en el que las calles son el principal punto de encuentro, con casas que solían estar siempre abiertas y donde la sencillez era la norma.

Hoy, Getsemaní está plagado de restaurantes, hoteles boutique y lujosas casas privadas, habitadas por inversionistas europeos, en su mayoría. Este panorama actual contrasta con un pasado lleno de casas coloniales casi en ruinas, que nunca habían sido restauradas, y con humildes residentes que solían pasar la mayor parte del tiempo en las calles.

Es increíble ver cómo sus habitantes han establecido sitios de encuentro en los que comparten lo que solían ser, lo que son y lo que quieren ser, a pesar de los intereses globales y el desarrollo económico. Esta voluntad se hace más evidente aún en el arte callejero de Getsemaní, que ha estado presente desde el comienzo de la transformación y que habla por sí solo.

En Getsemaní coexisten lo real, lo simbólico y lo imaginario.  

Caminar por las calles de Getsemaní es encontrarse con estas tres dimensiones, y verlas converger o desaparecer por momentos. Es ver la realidad y, al mismo tiempo, entender cómo surgen las fronteras imaginarias. Getsemaní es todo lo que puedes ver y todo lo que no: su esencia es visible en sus calles, pero también puede sentirse más allá de ellas.



Source: https://cartagenacolombiarentals.com/2017/02/getsemani-graffiti/


Hoy, muchos restaurantes recrean la esencia de Getsemaní. Uno de estos es Bazurto Social Club, donde la cultura popular de Cartagena alcanza su máxima expresión y en donde podrás bailar como nunca los has hecho, al ritmo explosivo de la champeta.

Café Havana, el famoso club de salsa del barrio, es otro de sus puntos clave. Rumberos de todas las nacionalidades, edades y con diferentes niveles de destrezas de baile hacen fila en las aceras por una oportunidad para oir a la espectacular banda de la casa o a los músicos visitantes que toquen esa noche. 

Otro sitio de encuentro muy popular es la Plaza de la Santísima Trinidad. Construida en 1963, fue en algún momento un lugar peligroso, ensombrecido por la droga. Hoy, la plaza se llena de puestos de empanadas caseras, mientras los lugareños conversan con una cerveza Águila en la mano.

Con solo ver Getsemaní te llevas apenas la mitad de la experiencia, si no menos.

Si de verdad quieres entender la belleza de este lugar y sumergirte en su cultura, no solo te puedes quedar con una simple vista de Getsemaní: debes vivirlo plenamente y sentir toda su historia en sus calles y en su gente. Solo así comprenderás cómo su cultura va más allá de la arquitectura colonial y los edificios restaurados.


Source: Imagenes de apoyo

Source: This is Cartagena


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