Colombia

Los pueblos mas increíbles de Colombia

Colombia tiene grandes ciudades reconocidas alrededor del mundo que atraen a miles de turistas al año como Bogotá, Medellín y Cartagena. Lo que pocos saben es que en nuestro país también existen cientos de pequeños tesoros escondidos, muchos de ellos legado de nuestro pasado colonial. Aquí te dejamos nuestros 5 pueblos colombianos preferidos: lugares detenidos en el tiempo, que se pierden entre la inmensidad de nuestros paisajes y que aseguran un recuerdo imborrable en aquellos que los visitan.

1. Santa Cruz de Mompox, Bolívar

En la isla Margarita, la isla fluvial más grande de Colombia, sobre las aguas calmas del río Magdalena, se alza un mágico pueblo colonial: Santa Cruz de Mompox, a 248 km de Cartagena. Su nombre proviene del Cacique Mompoj, que lideraba la región a la llegada de los españoles en 1537 en búsqueda de oro. Habitado después por familias comerciantes adineradas provenientes de Cartagena que huían de los piratas, Mompox aún conserva su maravillosa arquitectura, majestuosos edificios coloniales que contrastan con la más pura atmósfera caribeña. 

En 1995, se convirtió en el segundo municipio en ser declarado patrimonio de la humanidad por la Unesco. Y no es para menos: Mompox es toda una oda al realismo mágico. Cualquier fanático de Gabriel García Márquez se sentiría dentro de Macondo al llegar. Hoy, su centro histórico está lleno de hoteles boutique, restaurantes y bares que transportan a sus visitantes a otro tiempo en nuestra historia. Mompox también es sede de importantes eventos culturales, como el afamado Festival de Jazz (¡qué mejor escenario para ese género!) y el Festival Internacional de Cine Independiente.

2. Villa de Leyva, Boyacá

Fuente: Boyaca7dias

No hay duda de que Villa de Leyva es la joya del departamento de Boyacá. Ubicado a 160 km de Bogotá, a unas 3 horas en carro, es uno de los pueblos coloniales más hermosos del país, y uno de los más visitados. Villa de Leyva sintetiza todo nuestro pasado en un solo lugar: Por un lado, es conocido por ser tierra de fósiles, con hallazgos de más de 100 millones de años; fue también parte del territorio muisca en la era pre-colombina, lo cual se evidencia, por ejemplo, en la presencia de sitios arqueológicos en sus cercanías, y finalmente, jugó un papel muy importante en la época de la colonia como centro militar y de abastecimiento para los españoles.  

Sus calles y plazas empedradas le bastaron para ser nombrada por la Unesco como patrimonio de la humanidad. De hecho, su plaza principal es una de las más grandes de Sudamérica con 14.000 metros cuadrados y el principal punto de encuentro para habitantes y turistas, tradición heredada de época colonial: solía ser el lugar de reunión de los dirigentes y militares españoles y de los pobladores de las comunidades cercanas para surtirse de agua y alimentos. Hoy, cuenta con una gran variedad de restaurantes gourmet y hoteles boutique que reciben a cientos de turistas cada fin de semana; y su cielo envidiable lo convierte en sede de varios eventos culturales de importancia nacional como el Festival Astronómico y el Festival del Viento y las Cometas. 

3. Salento, Quindío

Salento, el padre del Quindío, es el pueblo más antiguo y el primer municipio fundado en el departamento. A unos 24 km de Armenia, la capital, y apartado de las vías principales que conectan la región, Salento se alza como un refugio apartado, pero lleno de mucho color y encanto en el corazón del Eje Cafetero. Su permanente atmósfera de tranquilidad, su intacta arquitectura colonial, el olor de su café y la amabilidad de los locales hacen que sea una de los destinos más populares del país y que su visita se convierta en un recuerdo verdaderamente inolvidable. 

Salento es la puerta de entrada al Valle del Cocora y el Parque Nacional Natural Los Nevados, una de las áreas protegidas más imponentes de Colombia, por lo cual, en un día de cielos despejados, puedes ver los picos nevados de los volcanes a lo lejos. A pesar de su tamaño, Salento ofrece infinidad de actividades, empezando por su colorida Calle Real, llena de artesanías y restaurantes, seguida de cabalgatas por el valle o recorridos en yipaos (la fantástica versión paisa del jeep), hasta una inmersión total en el proceso de elaboración de uno de los mejores cafés del mundo.  

4. Guatapé, Antioquia 

Fuente: Mi Oriente

Ningún viaje por Antioquia estaría completo sin una visita a uno de los pueblos más hermosos y coloridos de Colombia. El actual Guatapé fue construido apenas en 1978, tras la inundación controlada del viejo pueblo para construir una represa hidroeléctrica. Esto ocasionó que los habitantes fueran reubicados e incluso que su modo de subsistencia migrara al turismo. Una de las ventajas de este proyecto fue que dio lugar a una vista panorámica como pocas. Para apreciarla, solo debes subir los 740 escalones de la Roca de El Peñol, una inmensa piedra y sin duda la mayor atracción del lugar. 

Además de la imponente roca, otro de los indiscutibles símbolos de identidad de Guatapé son los zócalos, tapias de cemento ubicadas en la parte inferior de las casas, que inicialmente se pusieron para proteger las casas de la humedad y los animales, pero que ahora decora las fachadas del pueblo con representaciones de personas, animales y cosas. Guatapé intenta estar en la vanguardia turística, por ello se ha convertido en el primer municipio del país en prohibir el uso del plástico de un solo uso.  

5. Barichara, Santander

Fuente: Caracol Radio

Escondido en el centro del departamento de Santander, a unas cuatro horas de Bucaramanga, “el pueblo más lindo de Colombia” es un paraíso amarillo que brilla cada vez que le da el sol, a causa de la piedra y el barro empleado en su arquitectura colonial, que se mantiene igual de perfecta como el día en que se construyó. No es de extrañar que Barichara sea el escenario de muchas películas y telenovelas, gracias a su paisaje único, su atmósfera bohemia y su clima ideal. 

Barichara nació como una parroquia en 1702, luego de la supuesta aparición de la Virgen de la Inmaculada Concepción sobre una piedra, por lo cual una de sus construcciones más emblemáticas es la Catedral en honor a dicha virgen. Comparado muchas veces con Villa de Leyva, Barichara suele ser menos concurrido y un poco más exclusivo, sin dejar de compartir (o de superar, según muchos) su encanto colonial.   

Muy cerca, a unos 30 minutos, se encuentra San Gil, uno de los mejores destinos para los deportes extremos y de aventura y el ecoturismo. Acá puedes hacer rafting, rapel, parapente y muchas actividades más con uno de los más hermosos escenarios naturales en el fondo. 

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